Bicho Verso — Guía de identificación de bichos: cómo | bichoverso.com
Una clave ordenada para pasar de «hay un bicho en casa» a un nombre concreto: patas, segmentos, tamaño y lugar.
Toda identificación empieza por el recuento de patas. Los insectos tienen seis y el cuerpo dividido en tres segmentos —cabeza, tórax y abdomen—; los arácnidos tienen ocho y solo dos segmentos. Este dato, que se comprueba en segundos, descarta de golpe la mitad de las opciones.
El segundo filtro es el tamaño, medido siempre sin patas ni antenas. Entre los bichos habituales, el pulgón común se mueve entre 1 y 3 mm, la chinche de cama entre 4 y 7 mm, la cucaracha alemana entre 11 y 15 mm y la avispa común entre 12 y 19 mm.
En pantallas estrechas, desplace la lámina lateralmente.
El tercer filtro es el contexto: dónde estaba y con quién. Un bicho de 1–3 mm rodeado de cientos de iguales en una planta encaja con una colonia de pulgones, que puede superar los 1.000 individuos; uno de 4–7 mm junto a la cama apunta a Cimex lectularius.
La clave pide una segunda visita: repetir la observación a las 24–48 horas. Es el plazo en que eclosionan los huevos de Aedes aegypti en recipientes con 2–3 cm de agua, y el ritmo al que conviene revisar cualquier punto sospechoso antes de concluir.
Los fallos típicos son tres: contar las antenas como patas, medir a las arañas con las patas abiertas —la Eratigena mide 10–18 mm de cuerpo, pero 4–5 cm con las patas— y dar por desaparecida a una chinche tras unas semanas sin verla, cuando un adulto aguanta más de 70 días sin alimentarse. Si tu recuento da ocho patas, continúa en ¿Araña o insecto?; si el bicho es claramente doméstico, compáralo ficha a ficha en Bichos comunes en casa.
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